Twitch: así es y así funciona la televisión streaming para adolescentes

Durante el pasado confinamiento domiciliario provocado por la pandemia del coronavirus, una plataforma digital experimentó una popularidad desmesurada: Twitch. Según ’The Verge’, esta ‘nueva televisión’ aumentó un 50% las horas visualizadas entre marzo (mes en el que comenzó el encierro) y abril de 2020. Esto representó una subida del 101% en la comparativa año a año. Traducido en visualizaciones por mes, 1645 mil millones de horas. Casi nada.

Hasta ahora, el entretenimiento digital que más podía asemejarse a la televisión tradicional lo encontrábamos en YouTube. Millones de personas en todo el mundo dirigían su propio espacio para crear una ‘programación’ episódica, temática, en la que ofrecían diferente material de entretenimiento y divulgación. Una forma, también, de obtener rédito económico gracias a la publicidad insertada en los vídeos.

Pero Twitch llegó y arrasó. Numerosos creadores de contenido de YouTube se sumaron a esta nueva manera de entender el consumo de streaming en la que los directos son el pan de cada día. La temática de la plataforma propiedad de Amazon se compone, principalmente, de retransmisión de videojuegos y celebración de eventos deportivos electrónicos (eSports). Su target estaba claro, tal y como se apunta en el titular: el público adolescente. 1645 mil millones de horas repartidas entre partidas a juegos como ‘Fortnite’, ‘Among Us’, ‘Rust’ o ‘GTA V’.

Ahora todo esto ha cambiado. Música, pintura, cocina, reacciones a vídeos que han creado otros usuarios o a eventos multitudinarios… Sí, los videojuegos siguen siendo la estrella, pero otros muchos espectadores, ajenos a este mundo, sienten que Twitch les da lo que la TV es incapaz de ofrecer: cercanía, frescura, improvisación, realidad.

Prácticamente, todo el contenido que se transmite en Twitch es gratuito. Los espectadores pueden seguir a sus creadores favoritos a través de un botón, como harían en Twitter, y ser notificados cuando comiencen una de sus retransmisiones. 

Entonces, ¿de qué manera ganan dinero los creadores? A través de las suscripciones. Cada espectador, libremente, puede suscribirse a un canal a cambio de una cuota mensual que, según el país, tiene un precio determinado. Gracias a ello adquiere privilegios como participar en el chat del directo, obtener emoticonos exclusivos, además de ver todo el contenido sin publicidad, acceder a salas privadas para miembros y, por supuesto, apoyar al streamer en cuestión.

Cada vez que aparece una nueva plataforma digital de entretenimiento, comienzan las preocupaciones de padres, madres y tutores. ¿Qué hace nuestro hijo todo el día pegado a su ordenador, encerrado en su habitación? ¿Quién es la persona que le habla durante horas? ¿Nos podemos fiar?

El contexto en el que se sitúa esta pregunta es habitual: la demonización de nuevas plataformas tecnológicas, además de la mala prensa vertida desde su principal competidora: la televisión. Esto no quiere decir, obviamente, que no haya adolescentes que estén enganchados a Twitch, que no sean adictos al streaming como otros lo podrían ser a cualquier otro tipo de entretenimiento.

Este problema no es exclusivo de Twitch. La adicción a los videojuegos, el smartphone, la comida o la propia televisión son una triste realidad de nuestros días. La solución no pasa por responsabilizar de manera unilateral a Twitch o a cualquier otra herramienta digital. Pero tampoco podemos minimizar sus riesgos. Solo queda apostar por la prevención y ponerse en manos de un especialista si fuera necesario.

La responsabilidad del contenido que consumen los menores es de sus padres. No todo lo que se ve en Twitch es adecuado para cualquier edad y, como siempre se advierte también para la televisión tradicional, es positivo que los padres vean los canales con sus hijos. De este modo pueden conocer de primera mano cuáles son recomendables para ellos. No existe otro modo: Twitch carece de control parental

Para los nacidos en los 80, Alaska y sus electroduendes eran la cara visible del entretenimiento. Ahora, la generación Z tiene otros referentes, con una actitud más cercana y hablándoles de los temas que más les interesan. 

Personalidades de la plataforma como Ibai Llanos, incluso, quieren dinamitar el concepto de ‘televisión tradicional’, experimentando con formatos novedosos en la plataforma. Por ejemplo, este streamer acaba de adquirir los derechos para retransmitir, en abierto y en toda España, la Copa América de fútbol. Es solo un paso más que refuerza a Twitch en su carrera por ser la televisión del futuro.

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